El Real Madrid reconquistó el trono europeo, la que le permitió igualar una final en el minuto 93 que tenía perdida y la que le dirigió hasta la décima en la prórroga, con goles en el tiempo extra de Gareth Bale, Marcelo y Cristiano Ronaldo, en la final contra Atlético.
Fue un derbi con muchísima más emoción que fútbol, de esos encuentros que, más allá del juego, desbordan las emociones por cómo se desarrolla, porque se convierten en un ejercicio de aguante físico para los futbolistas a estas alturas de la temporada, ya sin aire ni fuerzas.
Y porque todo cambia en el momento más imprevisto.
El Atlético tocó la Copa de Europa casi una hora, con un gol de Godin, en un fallo en la salida de Casillas, hasta el minuto 93, cuando se cumplía el tiempo añadido, el Real Madrid sentía que era su última ocasión y Ramos forzó la prórroga de cabeza, un gol que levantó al conjunto blanco para ser campeón después. Todo en un partido calculado más para el contragolpe. Esa es la fórmula con la que mejor explotan sus recursos ofensivos, en esa velocidad de la contra, en ese ritmo veloz hacia la portería contraria, sin pausa, con toques rápidos y fútbol directo El 0-1, en el minuto 35, exigió al Real Madrid para la segunda parte, en la misma medida que reforzó al Atlético, ya con un 4-1-4-1 sobre el terreno de juego, con esa estructura colectiva que bloquea a sus contrincantes, en el 55, con tres remates de Cristiano: de falta, en un rechace y de cabeza.
Una amenaza para el Atlético, la reactivación del Real Madrid, que se agarraba a las carreras de Di María, el que más claro lo tenía todo en el conjunto blanco, y un partido en tensión, con mejores sensaciones por momentos para el equipo de Simeone, por momentos para el conjunto de Ancelotti. Creció ofensivamente el equipo madridista con los cambios de Marcelo por Coentrao e Isco por Khedira, por ambición y por juego en esa lucha contra el reloj y la solvencia en la retaguardia rojiblanca, ya mucho más atrás. Las tuvo Bale, con un tiro desviado y con otro contragolpe que definió horrible. Y defendió con todo el Atlético hasta el minuto 93, cuando Sergio Ramos empató de cabeza.
Un golpe para el Atlético. Ya tocaba la Copa de Europa. Era suya hasta ese testarazo. Y ahora debía volver a ganarla en 30 minutos o en los penaltis. Pero apareció Di María, paró Courtois y remató Bale, en el minuto 110, el final más cruel para el club rojiblanco y más feliz para un Real Madrid que ya tiene su décima Copa de Europa, sentenciada con un gol de Marcelo y otro de Cristiano de penalti. A pesar de el resultado, Atlético de madrid se va con la sensación de ser el que en corazón de equipo no hubo quien lo superó, Real Madrid por su parte consigue la decima que toda su afisión esparaba que llegue.
El Atlético tocó la Copa de Europa casi una hora, con un gol de Godin, en un fallo en la salida de Casillas, hasta el minuto 93, cuando se cumplía el tiempo añadido, el Real Madrid sentía que era su última ocasión y Ramos forzó la prórroga de cabeza, un gol que levantó al conjunto blanco para ser campeón después. Todo en un partido calculado más para el contragolpe. Esa es la fórmula con la que mejor explotan sus recursos ofensivos, en esa velocidad de la contra, en ese ritmo veloz hacia la portería contraria, sin pausa, con toques rápidos y fútbol directo El 0-1, en el minuto 35, exigió al Real Madrid para la segunda parte, en la misma medida que reforzó al Atlético, ya con un 4-1-4-1 sobre el terreno de juego, con esa estructura colectiva que bloquea a sus contrincantes, en el 55, con tres remates de Cristiano: de falta, en un rechace y de cabeza.
Una amenaza para el Atlético, la reactivación del Real Madrid, que se agarraba a las carreras de Di María, el que más claro lo tenía todo en el conjunto blanco, y un partido en tensión, con mejores sensaciones por momentos para el equipo de Simeone, por momentos para el conjunto de Ancelotti. Creció ofensivamente el equipo madridista con los cambios de Marcelo por Coentrao e Isco por Khedira, por ambición y por juego en esa lucha contra el reloj y la solvencia en la retaguardia rojiblanca, ya mucho más atrás. Las tuvo Bale, con un tiro desviado y con otro contragolpe que definió horrible. Y defendió con todo el Atlético hasta el minuto 93, cuando Sergio Ramos empató de cabeza.
Un golpe para el Atlético. Ya tocaba la Copa de Europa. Era suya hasta ese testarazo. Y ahora debía volver a ganarla en 30 minutos o en los penaltis. Pero apareció Di María, paró Courtois y remató Bale, en el minuto 110, el final más cruel para el club rojiblanco y más feliz para un Real Madrid que ya tiene su décima Copa de Europa, sentenciada con un gol de Marcelo y otro de Cristiano de penalti. A pesar de el resultado, Atlético de madrid se va con la sensación de ser el que en corazón de equipo no hubo quien lo superó, Real Madrid por su parte consigue la decima que toda su afisión esparaba que llegue.

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